No vivo en casa, me fui hace 5 años
a estudiar fuera, y cuando vuelvo alguno me pregunta ¿Cuándo dices que te vas? En
4 días… ¡jod** cuanto tiempo queda aún! Dice mientras me da el beso de
bienvenida…
Somos así, la verdad es que nuestra
manera de querernos está en, ¿qué haces? Esa camiseta es mía… ¿No te levarás
ese jersey no? ¡Llevas una de mis zapatillas y te huelen los pies! ¿Y esas
gafas? Que feas son, aunque es verdad que no te quedan tan mal… te tapan la
nariz que tienes…
Bueno, así nos queremos… Hoy,
mientras unos habían llegado del cole, universidad o el médico de turno se me
ha ocurrido escribir un día cualquiera (así me lo ha descrito uno de mis
hermanos…)
Se ha roto la secadora, mi madre
llama al manitas, (perdonadme, voy a poner motes… ;) un poco de anonimato…) éste
se queja de que quiere un sueldo, ¡todo el día arreglando cosas! Mientras otro
pasa la aspiradora por detrás de la secadora, que ahora yace en medio del patio
siendo operada por el cirujano manitas…
Mientras tanto, a otra se le ha
ocurrido teñir unas zapatillas, a la hora de la comida, y, mientras pone la
olla con el tinte, mi madre pone el puré de verduras y sentencia –ten cuidado,
no quiero un puré de verduras teñido…- Dicho, y hecho, hemos puesto cuidado,
tanto que se ha puesto mi madre a rematar las zapatillas, pero, en un momento…
una mano se acerca y ¡plas! ¡Tenemos puré de verduras con manchitas!, y además
parece que se acaba de producir un asesinato en la cocina… las zapatillas están
siendo teñidas en color cereza… imaginaos…
Pero ahí no acaba la cosa, mientras
el asesinato en la cocina y el nuevo puré, el manitas está por en medio de la
cocina y pide aceite, -¿de girasol? –NO ¡tres en uno! Hija, es para la secadora…
¡ah! Y el chucho por ahí… ay el chucho, sieeeeeeempre por en medio… como todos
en realidad, mi madre siempre se queja, o que estamos en medio o que no estamos
haciendo nada ¡viva mi familia!
Y entre otros, otra haciendo no sé
qué con unos pendientes, y antes la he pillado “estudiando”, bueno, con unas
cosas bajo el estuche y un olor a pintauñas en la habitación…
No considero que en mi familia
seamos unos artistas, pero sí que es verdad que hay un ingenio… ¡siempre se le
ocurre algo a alguien! A parte de ser un poco desastres y bestias, por lo que
hay que agudizar el ingenio para que mamá no se enfade tanto con lo que hemos
roto o lo que sea…
Y bueno, solo quería dibujar un
poco un ratito de la mañana en nuestra casa… (por mucho que algunos me lo
nieguen, ¡no mandes aquí, ya no vives! A lo que yo contesto, vale, recoges tú
el friega… y me dice –va, si que sigue siendo tu casa…)
Y eso que aún queda una por llegar…
pero llegará un poco de mal humor, le encanta comer, y llega andando del cole…
hasta que no se siente no será del todo ella…
¡Ah! Mientras remato esta entrada,
se oye –¡¡RECOGED ESTOS ZAPATOS DE LA OLLA!!, y yo añado –¡que alguien arregle
el router que no puedo hacer unas cosillas!
-¡¿La mesa está
puestaaaaaaaa?!
Y esta tarde, excursión al oculista…





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