jueves, 27 de noviembre de 2014

Madrid en otoño.

Mientras suena Michael Bublé...

Los colores de Madrid
son especiales en otoño.
El suelo, alfombra de hojas.
El cielo, azul y gris,
por las mañanas,
por la tarde 
el sol lo ha quemado
y el cielo está tostado.

El aire húmedo,
olor a hoja mojada.
Gama cromática naranja,
amarilla, verde y marrón.
Por las calles huele a castañas
y a polvorón.

Se mezcla el otoño
y la Navidad.
Madrid, gran ciudad.
Te echaré de menos...

CEP

jueves, 13 de noviembre de 2014

Quiero, quiero, quiero...


Mejor, ¿qué puedo dar?

Aunque no tenga nada.

¿Qué es lo que puedo ofrecerte?


Partiendo de la base de que en verdad no somos nada, no tenemos nada por mérito propio, solo podemos ofrecer lo que somos, nuestra persona, nuestras aspiraciones, nuestras ideas, nuestra alma, que al fin y al cabo es lo que nos diferencia de los animalitos.
Pero ¿que lleva a una persona a no saber que ofrecer? Toda tu persona es increíble, solo tienes que aceptarte, en mayor o menor medida, pero tener claro que así eres tú, que no puedes ser otro, y que por el mero hecho de ser tú vales (mazo) y que además hay alguien que sacrificó Su Vida por tí, y lo vuelve hacer. Eh, y además, hay personas que son capaces de enamorarse de tí. Muy fuerte eh...

Por eso es importante aceptarse, aceptándose uno puede aceptar a los demás.

Y dar,
y ofrecer,
y querer...

domingo, 9 de noviembre de 2014

¿POR QUÉ A VECES HAY SILENCIO?


Debe ser la edad (o una ligera resaca) la que me hace pensar estas cosas, pero no hace mucho lo comentaba con alguien, ¿por qué gritamos tanto?

Me gusta hablar, entre un griterío y a solas contigo, pero lo que no me ha gustado nunca es, hacer un comentario a alguien entre un griterío y... silencio. ¡Todo el mundo lo ha escuchado!

Cuando hablo recuerdo el pasado, y hago que eso haya pasado... Pero... ¿dónde ponemos al pobre silencio? ¿En las bibliotecas? ¿En las conversaciones incómodas?

Debe ser, de verdad, algo de hoy, día con nubes y tarde caída, cuando se me ha ocurrido esta pequeña reflexión, pero creo que el silencio está infravalorado, eh, y lo hago mientras suena una melodía inspiradora con olor a incienso y curry, pero me gusta pensar en ese silencio de Delibes:

En la vida has ido conociendo algunas cosas pero has fallado en lo esencial, es decir, has fracasado. Esa idea te deprime y entonces es cuando buscas apresuradamente un remedio para poder arrastrar con dignidad el futuro. Ahora no tendré a nadie a mano cuando me asalte el miedo.
(...)
Ninguno de los dos era sincero pero lo fingíamos y ambos aceptábamos, de antemano, la situación. Pero las más de las veces, callábamos. Nos bastaba con mirarnos y sabernos. Nada nos importaban los silencios. Estábamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabras, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida eran sencillamente la felicidad. Yo buscaba en la cabeza temas de conversación que pudieran interesarla, pero me sucedía lo mismo que ante el lienzo en blanco: no se me ocurría nada. A mayor empeño, mayor ofuscación. Se lo expliqué una mañana que, como de costumbre, caminábamos cogidos de la mano: ¿Qué vamos a decirnos? Me siento feliz así, respondió ella.
(...)
Una voz misteriosa me soplaba la lección entonces y yo atribuía a los ángeles, pero ahora advertía que no eran los ángeles sino ella; su fe me fecundaba por que la energía creadora era de alguna manera transmisible ¿De quién me compadecía entonces, de ella o de mí? 
"

y de mayor quiero tenerlo así. (Fragmento de Mujer de rojo sobre fondo gris)


jueves, 6 de noviembre de 2014

D. protege al subnormal.

 Antes de todo: esto no es ningún nada a nadie, es un pensamiento que me viene más o menos un par de veces al día...

Esta frase me la dijo por primera vez, una gran amiga hace tiempo, al principio me sentó fatal; yo llegaba de un ajetreado día y le conté alguna de mis anécdotas chorras que me habían pasado... y después de reírse me dijo con cariño (que yo noté luego, al principio, como he puesto una línea más arriba me sentó regular regulero...)

 -¡Dios protege al subnormal!

Yo la miré y pensé eso de "todos los tontos tienen suerte", pero al ver su cara me reí...

Quizá tenga razón y Dios me proteja por ser un poco...

...un poco no sé... Sólo sé, que otra amiga (os recuerdo que mi blog es anónimo, así que, son anécdotas mega reales pero que mantengo con nombres para mí)... bueno, a lo que iba, una amiga, que se declara agnóstica-atea, me dijo una vez:


-Tía, ¡con tu vida se puede demostrar la existencia de Dios, no se puede ser tan desastre y que luego todo te salga bien!

A ver, no exageremos, que tanto Kant, Descartes como Tomás de Aquino se curraron sus teorías, no vayamos ahora a que por una persona más bien corriente se pueda demostrar la existencia de Dios... y además... ¡seguro que no es tan desastre! ¿no?

Lo único que sé es que tiene que haber Alguien por ahí arriba que se esfuerce por poner un poco de orden a estos humanos moviendo las piedras inamovibles que poseemos, también denominadas libertad interior, que sólo se pueden mover si el individuo que las sostiene pulsa el botón de FIAT.



martes, 4 de noviembre de 2014

¿Por qué queremos saber...?

O, también cabría preguntarnos... ¿por qué leemos? 

¿qué tiene la lectura que nos engancha tanto...?


AVISO NAVENGANTES, ABSTENERSE TANTO LISTILLOS COMO LOS QUE PIENSAN QUE LOS LIBROS SON LA SOLUCIÓN A LA COJERA DE ALGUNAS MESAS...

Hoy he pensado especialmente por qué quiero saber... por qué, leo, o por qué atiendo en clase y me parece todo tan enriquecedor, y mientras suena un mejunje encandilador de Coldplay me he animado a escribir mi pequeña ¿"reflexión"? (quizá en reflexión quiera decir mis pensamientos algo caóticos y divergentes que plantean cuestiones quizá inútiles como algunos catalogan así las que hace la Filosofía)

Bueno, ¿por qué leemos? Al hacerme esta pregunta me he acordado de un microrelato que he leído alguno de estos días en el metro que trataba algo así como unos resquicios de seres humanos hablaban que leer les mantendría vivos pues así no se dejaban absorber por las máquinas que no les dejan, más que pensar, IMAGINAR. (Pues la historia seguía con que las máquinas habían conseguido que pensaran por ellos pero alguno se revelaba por la imaginación...)

Y es que, un buen colega dice que la imaginación es la loca de la casa, pero, nos mantiene vivos si sabemos usarla, si nos transporta a lugares a los que no podemos llegar, bien porque no existen, bien porque ya han ocurrido y no quedan muestras gráficas (leáse cualquier batalla desde las épicas epopeyas a una lucha entre caballeros medievales, que tanto me molan, no sé, defecto profesional...)

Por eso leo, por eso atiendo en clase mientras lucho por coger apuntes y mi mente quiere irse con Lorca a pasear por Vallecas o mi estómago reclama algo de curry mientras recorro la India en diapositivas...

Pero... ¿por eso quiero saber?... ¿que es saber?...