jueves, 26 de febrero de 2015

Tenía que decirlo...

Sí, hoy viendo las noticias se me ha hecho un nudo el estómago, gajes del oficio, los yihadistas han publicado un vídeo de como destruían unas estatuas milenarias del museo de Irak.

Cuando me he ido a dar cuenta estaba apretando el puño, como de impotencia ante tal barbaridad, cuando una voz por dentro me decía ¿y las vidas qué? no son vidas milenarias, son vidas humanas, personas, entonces, si que me he estremecido ¿dónde queremos llegar?

No pretendo crear un blog reivindicativo, simplemente cuanto algunas de las cosas que se me ocurren a lo largo de los días, pero volviendo a lo anterior ¿dónde queremos llegar?.
Por favor, intentemos frenar esto, desde aquí podemos, podemos apoyar de muchas maneras. Piensa globalmente, actúa localmente, decía una pegatina de hace tiempo...

¡Pues eso! Muy bien, demos gracias, pensemos en lo afortunados que somos, y apoyemos, como mejor creas que puedes, a todos aquellos que sufren, de aquí, de las periferias, de Ucrania, de Gaza, de Venezuela y de Irak.
¡Date cuenta! No esperes a ver las noticias y lamentarte.



Y si lo crees, reza.
Blaise Pascal decía algo así: Si crees en Dios y por ello tienes buena conducta, y resulta que no existe, no habrás perdido nada, si resulta que existe ¡mola!



Pues eso, piénsalo, yo tras mi pantalla, he estado pensando cosas que hacer antes de dormir, no por acallar mi conciencia, si no porque lo que yo no haga ¿quién lo hará?, venga, que entre todos saldrá mejor.
Cuenta conmigo ¿Cuento contigo?






domingo, 22 de febrero de 2015

Crecer ante la adversidad...

Perdonadme, hacía mogollón que no escribía, he estado adaptándome al nuevo cuatri, curro... lo típico...
Tenía en mente escribir algo sobre esto, me flipa la gente que ante una adversidad se crece ¡a lo bestia!
Y mientras suena la bso de Braveheart me viene a la mente una de mis frases inspiradoras por excelencia "Las batallas las ganan los soldados cansados", que queréis que os diga, cuando empiezas a estudiar super fresco y 12 semanas antes del examen pues no te cunde de la misma manera que cuando estás hasta las narices de estudiar y los tienes todos seguiditos, te duermes en cuanto te despistas pero ahí estás dando el callo, en cualquier biblioteca, incluso en la Zambrano un domingo a las 10 de la noche, contando las horas que te quedan para esa entrega o ese señor examen, como quien está al pie del acantilado, observando la inmensidad del mar, y como las flotas enemigas se aproximan, mientras tú, que te has leído hasta la saciedad a Blas de Lezo, te lo imaginas desde Cartagena, y coges tus apuntes y ¡al toro! no queda tiempo y te tiene que cundir, miras a tu compañero de estudio y comentáis la última jugada, una estrategia, porque sabes que ¡hay que ganar!
Y estás cansado, pero no muerto, y eso es bueno, quizá también te falte una pierna, el ojo o una mano, pero ahí sigues y contemplarás, cansado la victoria final.
Y es que, el ejemplo de este militar sirve para todos, aunque el viento no sople a tu favor, aunque surjan mil contrariedades, sabes y quieres ¡y puedes!